miércoles, 12 de octubre de 2011

¿A nivel internacional?




En la última aplicación de la prueba PISA (2009)  concentró la atención en los resultados obtenidos en lenguaje, donde Chile ocupó el lugar 44 de 65 países, pero no nos amarguemos. Chile es la cabeza de la región a nivel latinoamericano. Sin embargo, no podemos conformarnos con estos resultados, la calidad de la educación chilena necesita con urgencia mejorar y porqué no estar a nivel internacional.  Si bien es cierto, es una realidad diferente, ya sea por las políticas gubernamentales u económicas, no podemos quedarnos de brazos cruzados… Pero ¿qué hacemos? Un buen punto de partida es el análisis, el diagnóstico que nos entrega la evaluación PISA, la cual nos permite indagar, mejorar nuestras prácticas educativas, reflexionar en torno a nuestro trabajo docente.

Debemos plantear metas que nos permitan competir a nivel internacional,  para mejorar como nación, la educación nos permite crecer en todos los aspectos (económico, político, social) Pero qué dificultad se nos presenta  ¿qué tenemos de diferencia con países como China (1°) o Korea (2°)?  Tal vez, este sea un punto de partida para mejorar, no propongo que realicemos lo mismo que estos países, porque ya sabemos, como educadores, que las copias no resultan. Sin embargo, lo que podría dar una luz a estos conflictos sería revisar los resultados obtenidos y  analizar las prácticas de estos países y adaptarlas a nuestra realidad.

Estimados y estimadas,  los invito a reflexionar en torno a la utilidad de los estándares de la evaluación y  su impacto en la educación chilena.

Saludos
Carolina Mesa Leyton






















16 comentarios:

Constanza dijo...

Bravo, Carolina, por iniciar esta discusión.
Quedamos, pues, todos invitados a dar nuestra opinión, a la luz de nuestra experiencia, de la bibliografía del módulo, en general, y del texto sobre la prueba PISA 2006, en particular.
Las preguntas planteadas por Carolina incitan al comentario. ¿Estamos colaborando en la formación de un rico "capital humano"?
Gracias, Carolina, y ánimo todos para aportar sus intervenciones.
Saludos,
Constanza.

Graciela Díaz dijo...

Creo que está la intención de generar un cambio, pero este resulta complejo de implementar, pues mejorar los estándares de evaluación requiere trabajar en la calidad de la planificación de clases y en la realización de estas, utilizando ejercicios que apunten gradualmente a un aprendizaje significativo, que abarque diferentes escenarios, con diferentes tipos de preguntas, trabajando las habilidades a partir de gráficos u otros elementos visuales de apoyo, generando instancias de autoevaluación, etc. con el fin de que haya una coherencia entre lo evaluado y lo trabajado con los estudiantes.
Comparto con Carolina que es importante evaluar los aprendizajes y nuestro trabajo a través de estándares internacionales. Además, resulta muy importante realizar las modificaciones en nuestra práctica que permitan mejorar los logros de nuestros alumnos. Siento que muchas veces -y por varios factores- esa intención y autoanálisis se queda en la teoría, aunque en la medida que los profesores nos capacitemos, compartamos experiencias y vayamos subiendo nuestras propias exigencias, se puede avanzar bastante en este tema.

Gabriela Errázuriz D. dijo...

Hola a todos

Me parece interesante la interrogante que plantea Carolina y estoy convencida que el impacto se da cuando se genera la reflexión. Tal como planteas, en la asimilación de países con mayores estándares no está el éxito, sino en relucir nuestra mayor capacidad, atendiendo a nuestra idiosincracia y cultura. Además, la medición PISA garantiza que los instrumentos de evaluación toman en consideración el contexto cultural y curricular de lo países, por lo que nos comparamos con el resto a partir de nuestros propias metas curriculares. Esto es aún más desafiante y estimulante, porque invita a perfeccionar nuestras prácticas y el proceso de enseñanza aprendizaje, en orden a nuestros propios ideales educativos. De esta manera, la evaluación PISA en cuanto evaluación externa no impacta si no viene acompañada de reflexión pedagógica.

De acuerdo a la reflexión y consiguiente retroalimentación y perfeccionamiento de las prácticas, creo que Graciela está en lo correcto. Si somos capaces de garantizar como profesores planificaciones debidamente construidas y clases efectivas, además de trabajo de reflexión, los alumnos estarán estimulados a construir su aprendizaje e involucrarse con el mismo de un modo activo.

Sin duda, nos queda mucho por avanzar, pero el rol que tenemos como profesores es importantísimo para generar cambios de calidad, con compromiso y convencimiento. El valor del trabajo del profesor en cuando mediador del aprendizaje es fundamental para mejorar nuestros estándares y con ello, ser más competitivos a nivel internacional. Debemos crecer desde nosotros mismos.

Gabriela Errázuriz D.

cariquea dijo...

Me parece que los resultados PISA nos permiten analizar las razones que nos han llevado a mejorar los resultados e inferir qué falta por hacer.
La situación de la educación chilena actual es bastante compleja en todos los niveles. Todos los actores que participamos de ella sabemos que hay temas pendientes como definir que es calidad educativa. En ese sentido las evaluaciones internacionales nos invitan a mirarnos.
Estoy de acuerdo que el mejoramiento en la educación pasa por mejorar prácticas educativas en el aula, el cambio de teorías implícitas tanto del docente como del estudiante son necesarias para el trabajo de evaluación que en ella se da.Por ejemplo, Crear instancias evaluativas diversas , integradoras, desafiantes que estén presentes en el proceso de enseñanza aprendizaje y que puedan no solo sintetizarse en una nota es un cambio relevante. Creo que la reflexión pedagógica frente a este tema provoca cambios importantes porque nos permite revisar y mejorar el trabajo docente. En ese sentido y ejemplo de ello fue la instancia valiosa que vivimos los integrantes de este curso cuando pudimos revisar una evaluación de término realizada en nuestros colegios según los criterios de GAPPISA, criterios que me parecen ser los correctos y aportadores a la elaboración de un instrumento evaluativo.

Mónica Becerra dijo...

¿Estamos colaborando en la formación de un rico "capital humano"?
Comparto con todos la validez que le podemos dar a la prueba PISA y su respectiva pauta de evaluación de nuestras evaluaciones. Sin embargo, al ponerme a pensar en la pregunta que encabeza este comentario, razono y siento que para lograr desarrollar al máximo el capital humano de nuestros alumnos, se hace necesario que la comunidad entera y el sistema educativo chileno se enfoquen en este cambio de dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje. Es decir, se hace necesario que se modifiquen las prácticas desde el proceso de planificación, ejecución de la misma y, en especial, como dice Graciela, los estándares de evaluación. Pues, siendo PISA una evaluación internacional, paradójicamente, es una evaluación que intenta ser más contextulizada, funcional y útil para evaluar el verdadero aprendizaje significativo de nuestros alumnos, en comparación con las evaluaciones comunes de nuestro sistema educativo, incluyendo la PSU, las cuales no contemplan a cabalidad los patrones de la prueba PISA. Por ejemplo, la PSU no contempla siempre que la evaluación vaya a la aplicación real del conocimiento en un contexto futuro, o sea, no siempre trabaja a partir del criterio de autenticidad o creación de situaciones problemas. Tampoco genera formatos variados para evaluar, poderando siempre por encima de otras modalidades la evaluación de selección múltiple, ni menos permite el ofrecimiento de ayuda. Por lo cual,me cuestiono que tan válido es para los alumnos sean evaluados a partir de criterios alejados de los estándares internacionales, lo cual justificaría el nivel en que nos encontramos en la prueba PISA. Así, insisto en que no basta con sólo reacticular las prácticas del proceso sólo en el aula, pues debemos reformularlas en función de las necesaidades y registros reales que nos están dando cuenta de los aprendizajes de nuestros propios alumnos. Aprendizajes que, a pesar del esfuerzo invertido, siguen siendo de bajo nivel de alcance de logros, pues siento que no se condice el gran esfuerzo puesto con los resultados obtenidos. Por tanto, es una señal de alerta de que algo no se está haciendo bien, de que tal vez la clásica receta ya ha probado no ser efectiva para desarrollar el real potencial de nuestros alumnos y entregar al futuro de nuestro país un "capital humano competente y proactivo".

Saludos,
Mónica Becerra.

Ricardo Canales dijo...

Los estándares de evaluación internacional, permiten reflexionar profundamente, con respecto a nuestra labor docente, tanto a nivel individual, como también al trabajo en equipo que debe existir en toda unidad educativa. La evaluación en muchos contextos educativos, en los cuales lo más importante no es precisamente desarrollar aprendizajes profundos y significativo, es la instancia simplemente para acreditar numéricamente si el alumno sabe o no sabe, considerando en poco o nada algunos criterios que muestra el análisis de evaluación desde la perspectiva pisa. Por ejemplo criterios como autenticidad, ofrecimiento de ayuda o la explicitación de que se va evaluar, para algunos docentes seria visto casi como un regalo para el alumno. Los estándares evaluativos internacionales nos permiten no solo ver nuestra manera de evaluar ,también reflexionar con respecto a nuestras planificaciones , las cuales a partir de estos estándares deberían estar pensadas y centradas en los alumnos y alumnas , tomando como referencia no solo su desarrollo cognitivo sino también su contexto cultural y social, para esto el trabajo en equipo en las escuelas es fundamental, en el cual todos los actores son importantes , pero como señalé anteriormente , que difícil se hace cuando en las escuelas lo más importante no es enseñar, . El conocimiento de estos estándares internacionales de evaluación , nos permite desde mi realidad educativa ver que tan distante estamos de una educación de calidad y a la vez más justa, el obstáculo más grande que podría existir para lograr alcanzar estos estándares, seria el hecho que una vez conocido dichos estándares y ver lo importante que son para construir aprendizajes de calidad, no compartirlos con los demás colegas, con el fin de impulsar cambios significativos en nuestra manera de enseñar . Los es espacios e instancias de reflexión también en muchas realidades educativas son un obstáculo , debido a que no se dan por distintos motivos, se podrían enumerar otra serie de obstáculos, los cuales han sido puestos en conocimiento a la opinión pública durante el presente año. Finalmente el hecho de poder conocer , analizar y compartir estos estándares a través de esta instancia nos compromete a seguir perseverando en mejorar nuestra labor como educadores , no solo en nuestro desempeño en aula sino también difundiendo entre nuestros pares muchas veces ajenos a todo este conocimiento, con el fin de ser un aporte en el mejoramiento de nuestra educación, tan cuestionada en la actualidad, no se trata creo de copiar o imitar modelos ajenos, más bien es recoger lo positivo y luego ser capaces de adaptarlo a nuestras realidades.

Anónimo dijo...

Me parece importante que se genere una reflexión en torno a la utilidad y el impacto de una evaluación internacional estandarizada como la prueba PISA. Más aún, cuando estamos en un momento crucial de la discusión, como país, en torno al quehacer pedagógico y el rumbo que deben tomar los siguientes pasos para mejorar la calidad del sistema educativo.
Coincido con Mónica en lo paradójico que resulta lo contextualizada, funcional y útil que se presenta PISA en contraposición a otros sistemas nacionales de medición.
Una medición como esta entrega información relevante que nos obliga a mirar nuestra prácticas educativas desde la planificación, los objetivos, la evaluaciones, el ideal de ser humano que queremos construir.
En cuanto a las evaluaciones, nos invita de forma urgente a volver a mirar la forma y el sentido que le damos a la instancia evaluativa, puesto que se presenta habitualmente como un evento desarticulado del proceso de enseñanza y termina teniendo un valor en sí mismo que desvía la atención hacia el logro de un buen resultado. En este sentido, las mediciones estandarizadas como SIMCE o PSU, pierden cada vez más sentido y validez debido a la necesidad de acreditar logros por parte de las unidades educativas.

Ricardo dijo...

Me parece importante que se genere una reflexión en torno a la utilidad y el impacto de una evaluación internacional estandarizada como la prueba PISA. Más aún, cuando estamos en un momento crucial de la discusión, como país, en torno al quehacer pedagógico y el rumbo que deben tomar los siguientes pasos para mejorar la calidad del sistema educativo.
Coincido con Mónica en lo paradójico que resulta lo contextualizada, funcional y útil que se presenta PISA en contraposición a otros sistemas nacionales de medición.
Una medición como esta entrega información relevante que nos obliga a mirar nuestra prácticas educativas desde la planificación, los objetivos, la evaluaciones, el ideal de ser humano que queremos construir.
En cuanto a las evaluaciones, nos invita de forma urgente a volver a mirar la forma y el sentido que le damos a la instancia evaluativa, puesto que se presenta habitualmente como un evento desarticulado del proceso de enseñanza y termina teniendo un valor en sí mismo que desvía la atención hacia el logro de un buen resultado. En este sentido, las mediciones estandarizadas como SIMCE o PSU, pierden cada vez más sentido y validez debido a la necesidad de acreditar logros por parte de las unidades educativas.

Carolina Mesa Leyton dijo...

Hola a todos!!
A partir de todos sus comentarios me he dado cuenta que todos coincidimos con la utilidad de la evaluación de la prueba PISA, debido a que permite la reflexión y el análisis de nuestra calidad educativa. También, destacar la opinión de Gabriela, sobre la validez de PISA, ya que garantiza los instrumentos de evaluación toman en consideración el contexto cultural y curricular de los países.
Comparto con Graciela que para mejorar se requiere trabajar en la calidad de las planificaciones, la realización de las clases, abarcar diferentes escenarios, tipos de preguntas, pero creo que por sobre todo, preocuparse, primero por desarrollar habilidades cognitivas, más que en pasar contenidos. Enseñar a los alumnos a criticar, juzgar, argumentar, comparar, etc, más que definir lo que es una función del lenguaje, no tiene sentido realizarlo, sin contextualizar.
Saludos,
Carolina.

Carolina Mesa Leyton dijo...

Sin duda, la aplicación de la prueba PISA nos entrega oportunidad de crear instancias de reflexión y análisis o evaluación para mejorar, hay que diagnosticar para saber cómo estamos a nivel internacional. Si bien es cierto son distintas realidades o contextos, siempre se debe alcanzar ciertas habilidades en lenguaje, matemática o ciencias. A nivel mundial se debe saber argumentar, comparar, diferenciar, discriminar, comprender, inferir, ect, por este motivo se deben modificar ciertas metas curriculares para poder alcanzar estos logros. Además de valorar y fortalecer el trabajo del profesor en cuando mediador del aprendizaje.
De esta manera, dejo la reflexión sobre nuestro rol como mediadores del aprendizaje, cuáles son nuestras oportunidades y obstáculos para lograr mejorar.
Saludos y gracias por sus comentarios
Carolina

Constanza dijo...

Queridos profesores,
Se ha dado un buen nivel de reflexión hasta ahora. Debemos seguir adelante, profundizando esta reflexión y, al igual como se insta en el foro, relacionando más directamente con la propia experiencia y proyecciones de la propia práctica...¿Cómo evaluarían ustedes sus pruebas, sus instrumentos de evaluación, a la luz de los criterios y resultados de PISA? ¿Qué están haciendo en sus procesos por preparar en el desarrollo de habilidades "para la vida" de sus alumnos? ¿Qué plan se les ocurriría diseñar para implementar e intencionar este trabajo en sus prácticas futuras?
¡Ánimo con esas participaciones!
Cariñosos saludos,
Constanza.

Mónica Becerra dijo...

Hola a todos. Leyendo sus comentarios creo que tenemos claro la necesidad de reformular la práctica pedagógica en función de lograr aprendizajes profundos y significativos en nuestros alumnos, más aún apelando al contexto en que está inmersa hoy la educación chilena, como muchos de ustedes reconocen. Pues el problema ha salido del anonimato de las aulas y ha dejado de manifiesto la falla del sistema educativo actual, la desigualdad del mismo y que los esfuerzos hechos por mejorarlo han fracasado, ya que la forma y el fondo no se han construido a partir de realidades contextualizadas y auténticas. Por tanto, considero y valido sus intenciones de replantearse la forma de trabajo, mejorando los estándares de evaluación, llevando a nuestros alumnos a alcanzar un aprendizaje realmente aplicable y útil en su realidad, porque cuando se aprenden algo que podemos utilizar en el mundo es realmente cuando aprendemos algo de manera verdadera. Así, aunque la tarea no se vea fácil, creo que podemos comenzar, primero, autoevaluando nuestras formas de enseñar y, especialmente, evaluar, para ir construyendo una realidad educativa mejor en nuestro quehacer diario, ya que nuestra labor debe ser un ejercicio en constante evaluación y mejora en beneficio de nuestros alumnos. Siempre teniendo claro que nuestro gran objetivo es desarrollar al máximo sus capacidades, logrando que sean competentes de manera integral y con un desarrollo de su capital humano profundo y significativo.

Saludos,

Mónica Becerra.

Carolina Mesa Leyton dijo...

Considero que nuestras evaluaciones deberían estar más cercanas a los estándares mundiales, porque ayudan a mejorar el aprendizaje, el hecho de hacer una guía o pauta para acercar a las respuestas o contextualizar a su realidad, es muy importante si queremos tener logros.
Creo, que este es un buen punto de partida, evaluar y enseñar habilidades más que contenidos aislados. Comenzar por planificar clases de calidad, contextualizadas y motivadoras, variedad de evaluaciones y pautas o guías para su respuesta.
Qué tengan un buen fin de semana. Saludos,
Carolina Mesa

Ricardo Fonseca dijo...

Hola, soy Ricardo

Coincido con Carolina y con Gabriela en la validez de PISA como un instrumento confiable, en tanto cautela variables relacionadas con el contexto cultural y curricular de cada país.
Me parece que justamente el valor que tiene PISA es la mirada integradora y vinculante con la utilidad práctica de la enseñanza hoy en día. Seguir mirando la evaluación como un cuerpo separado del proceso de enseñanza es un error que nos lleva a repetir interminablemente el círculo vicioso que nos impide avanzar.
Efectivamente trabajamos el desarrollo de habilidades, en muchos casos de forma explícita , secuenciada y progresiva, pero ¿por qué seguimos estancados en bajos niveles de logro? Probablemente porque nuestro enfoque no está dirigido a que el conocimiento influya de forma significativa, que tenga un alto impacto en el bienestar personal y social. Por lo tanto, dejó de ser importante para el alumno y lo lleva a buscar otras instancias que le reporten el beneficio que necesita.
Me quedo con la idea de intencionar el trabajo pedagógico hacia una realidad mucho más concreta para el alumno, establecer contextos de realidad en el proceso y en la evaluación, acompañar en el desarrollo de productos que tengan implicancias reales en la vida del alumno.

Graciela Díaz dijo...

Comparto con Carolina el comentario de que deberíamos elaborar los instrumentos de evaluaciones siguiendo también los criterios internacionales. Siguiendo este tema y respondiendo la pregunta planteada por Constanza, en mi experiencia y evaluando mis pruebas según PISA, sería importante enfocar mi trabajo junto con el de mis compañeras de equipo en incorporar el análisis de elementos visuales (trabajar comprensión lectora a partir de gráficos, infografías, etc.), colocar los criterios de evaluación de las preguntas de desarrollo (no solo el puntaje), ya que eso ayuda a la autocorrección del alumno, y en algunos casos, equilibrar los tipos de preguntas y los niveles de dificultad (hace poco comenzamos a elaborar la tabla de especificaciones en todas las pruebas y a implementar una cierta cantidad de preguntas por habilidad requerida y no por contenido).
Así que tenemos bastante trabajo por delante.
Muchos saludos
Graciela

cariquea dijo...

Leyendo los comentarios me parece interesante que la reflexión pase por un análisis contextualizado de la enseñanza aprendizaje y en ese sentido quiero aportar que el análisis que se puede hacer desde la propuesta internacional de evaluación enriquece la práctica cotidiana en el aula y fuera de ella. Lo primero es recordar que el aprendizaje significativo será así cuando el estudiante perciba que es relevante para su vida cotidiana, en ese sentido trabajar con su realidad contemporánea suele ser más motivador, de hecho en mis evaluaciones intento trabajar con textos cercanos a los intereses de los estudiantes y la respuesta suele ser bastante más positiva; lo otro que me parece importante es desafiar al alumno(a) y para ello centrar la atención en las habilidades y desde ahí el contenido nos permite elaborar instrumentos de evaluación con distintos tipos de preguntas que gradualmente trabajen habilidades más complejas. De hecho las tablas de especificaciones son un aporte para equilibrar las pruebas y trabajos en el aula. Esa tabla, a mi parecer, se debe construir antes del instrumento, no obstante, suele pasar que los docentes construyen el instrumento evaluativo y después las tablas de especificaciones.
Otro apoyo importante, específicamente, en la asignatura de Lenguaje son los mapas de progreso tanto en comprensión como en expresión, ellos nos entregan indicadores para cada nivel y trabajar, por ejemplo, los controles de lectura teniendo en cuenta los niveles de logro propuestos por los mapas suele ser bastante clarificador.
El permitir que el estudiante se involucre en la evaluación me parece un buen aporte a la reflexión, de hecho es muy difícil que uno tome decisiones evaluativas considerando la opinión de los estudiante, creo haberlo hecho una vez y no fue mala experiencia, no obstante, las decisiones evaluativas las tomo yo, quizás, por creencias implícitas que señalan al docente como el elaborador de instrumentos evaluativos que midan el aprendizaje.
Finalmente, el apoyo en las pruebas como rúbricas para la redacción que se entreguen previamente suele no ser usada y ,sï, se usan con frecuencia en los trabajos de progreso en aula o tareas para casa, pero no en un control o prueba de término y cuando lo leí me pareció que no es imposible, quizás, podría ser un buen apoyo a una buena respuesta, de hecho, en el colegio en pruebas y trabajos ponemos después de la pregunta la habilidad que se está pidiendo desarrollar para el logro de la respuesta y los estudiantes nos han manifestado que ese elemento les sirve para responder.
Pisa y otras evaluaciones externas a las construídas en el establecimiento siempre te invitan a mirarte e intentar siempre mejorar para el logro de un mejor proceso de enseñanza aprendizaje.

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Profesora de Lenguaje (Usach)
 

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